La mayoría de empresas gasta dinero en anuncios y no sabe qué venta le ha traído cada euro.
Nosotros lo ordenamos: traemos gente, medimos qué funciona y hacemos que el mismo dinero dé más ventas cada mes. Trabajando dentro del equipo, como uno más.
Todo lo que viene después en este documento son maneras de hacer estas tres.
Anuncios en Google, Instagram y TikTok. Y trabajo para salir arriba en Google sin pagar por cada visita.
Dejamos montado el sistema que dice de dónde viene cada venta, qué anuncio la trajo y cuánto ha costado.
Correos, ofertas y seguimiento a quien ya compró una vez. La parte que casi nadie trabaja.
Cuatro situaciones que se repiten. Ninguna se arregla poniendo más dinero en anuncios.
Por un lado están las facturas de publicidad. Por otro, las ventas. Nadie puede unir las dos cosas con un número encima de la mesa.
Lo conseguido no se queda. Cada mes se empieza otra vez desde cero y al mismo precio que el mes anterior.
Pantallas llenas de gráficos y tablas. Al salir de la reunión nadie sabe qué hay que hacer el lunes por la mañana.
El informe no llega. Y cuando llega, lo manda alguien que no ha tocado el trabajo y no puede responder de él.
Si de todo este documento hay que quedarse con una sola idea, es esta.
Se abre el grifo —se pone dinero en anuncios— y salen ventas. Se cierra y dejan de salir.
El mes siguiente hay que abrirlo otra vez, y cuesta lo mismo que el mes pasado. Lo que se hizo antes no ayuda.
Se paga por cada venta, una y otra vez.
Cada cliente que entra deja algo detrás: una reseña, una recomendación, un correo al que volver y un dato que hace más barato el anuncio siguiente.
La bola baja sola y cada vuelta es más grande. Eso es lo que hace que crezca sin subir el gasto.
El mismo dinero da más ventas cada mes.
La línea gris se queda plana porque cada mes empieza de cero. La azul sube porque lo del mes pasado sigue trabajando este mes.
El sector habla raro. Aquí está la traducción, con el ejemplo con números al lado.
Sin un mes de estudios previos ni presentaciones de ochenta páginas que nadie lee.
Un solo correo con el contrato, la carpeta compartida y los accesos. El mismo día, no la semana siguiente.
Se sienta todo el equipo y se cierra lo importante: qué número hay que mover y qué se considera un buen resultado.
Qué vamos a hacer, en qué orden y para qué. Un manual que se puede seguir, no un gráfico lleno de flechas.
Y a partir de ahí, una reunión corta cada semana con los números delante. Sin perseguir a nadie.
Dicho en la mesa del comité, sin adornos.
Cada cifra es de una empresa concreta, no una media. Dos salen sin nombre porque no nos dejan darlo.
Los casos completos, con los números mes a mes, se enseñan en la reunión.
No hay un comercial que vende y luego desaparece. La persona que se sienta en la reunión es la que hace el trabajo.
Por cada cliente que entra queda algo plantado. Sin ruido y sin campaña.

Se plantan de verdad, con Tree Nation. Ya llevamos más de 800.

Con Wild Forest Reserve, por cada proyecto que arranca.
Para ver dónde se está dejando dinero hoy y qué haríamos nosotros con él.